Las reglas del goce

Un post obligado es el que explica cómo es que trabajo: Yo no tengo mucho que ver con mi labor inicial, desde el momento en que alguien decide buscarme, mi imagen algo borrosa y difusa dentro de sus mentes -tomando en cuenta que lo único que saben de mí, es mí nombre, descripción o número de teléfono- empieza a funcionar como una fábrica de erotismo y eso de verdad me encanta, seríamos muy inocentes al menospreciar el poder el erotismo, es cierto que la imaginación y el vislumbrar por un momento el mar de posibilidades que podrían ocurrir en nuestra cita, son el motor del deseo. Por si acaso es necesario aclararlo, el momento de culminación no es el orgasmo, en todo caso sería el buen sabor de boca y las constantes ganas de sentir, si es que tengo éxito en mi encuentro.

En principio, agradezco que la chica en cuestión tenga casa propia y sola en donde recibirme, puede sonar elitista pero no me gustan los lugares públicos y definitivamente la discreción es clave. No me agrada permanecer más de cuatro horas en la casa de cualquier chica, mucho menos dormir con ellas, me encuentro en esa etapa en que se agradece el respeto al espacio personal e intimo (la cama, el baño, la regadera etc.). Sobra decir que he conocido chicas de todo tipo, una que otra atrevida que la excitación le viene al saberse observada, mirada, deseada, ellas son particularmente ese tipo de damas con las que es sencillo trabajar, son como el caudal de un rió brotando incontrolablemente; el verdadero problema son las chicas extremadamente temerosas, frígidas y heridas, a veces es indispensable comenzar la velada con una copa para romper el hielo ¿cuanto tiempo podría durar? ¿media hora? ¿cuarenta minutos? ¿una hora? es aceptable, pero cuando se prolonga la introducción es mi misión actuar y dar paso al roce de la piel, entiendo que las más tímidas y oprimidas no saben precisamente por donde empezar, sólo tienen que dejarse guiar y no suele haber queja, o no suele haber la confianza para expresar alguna jaja. Alguna vez me tocó regresar a casa con las manos vacías, por eso también comprendo que hay gente con problemas de verdadera gravedad, gente a la que yo, simple mortal, humilde e ignorante de las relaciones humanas, simplemente no puedo ayudar… (continuará…)

Dime tus Prejuicios y te diré lo que reprimes

Morelia es interesante, pareciera ser una ciudad de habitantes prejuiciosos y moralidad  monstruosa, pero no olvidemos que todo mundo tiene sombra y la mayoría tenemos precio ¡ja!. La juventud es imprudente e imparable, imagino que tanta apertura hacia los homosexuales, sexoservidoras, swingers, transexuales, feministas y demás, se debe a que reprimirse ya no es una opción para los jóvenes, ese sector de la sociedad podría ser una conciencia renovada para una interacción más pacífica entre la diversidad de los mortales ¡que así sea!

Esa es precisamente la razón por la cual sólo “trabajo” con mujeres maduras, quiero decir, para una chica de veinte años, es un deber salir a vivir y tener cuanta experiencia gusten y manden, pero una persona de edad avanzada -hablo de 35 a 50 años- tiene demasiados factores limitantes, muchas de ellas se cortan su libertad por sí solas: una imagen que mantener, una reputación que cuidar, si es el caso, un ejemplo positivo para sus hijos, la necesidad de una estabilidad económica podría ser. De hecho podría afirmar que la gente valora más la seguridad que la propia vida y los riesgos que conlleva; la inmovilidad es una zona de confort.

He de afirmar que las mujeres con las que intimo son más intensas que las jovenzuelas, por lo menos con las que he estado; saben exactamente hacía donde dirigirse, a veces detecto cierto pudor al inicio pero no tontean ni un instante, no tengo que convencer o explicar, sólo nos dejamos llevar y no tardan mucho en sentirse como en casa jaja… Y sobre todo, son muy muy agradecidas, me han ofrecido dinero, trabajo, invitaciones lujosas, botellas de vino, sonrisas pícaras, halagos tiernos y algunos otros artículos sencillos. A pesar de que es sencillo deslumbrarse y casi todo lo gratis es tentador, honestamente prefiero no comprometerme y tomar distancia, de cruzar la barrera de la confianza, sobra decir que todo podría estar perdido … (continuará…) 

El deseo debe ser la fuente de todos los lenguajes…

Al relatar mis historias, me doy cuenta que debería sentirme demasiado afortunada por haber gozado de apasionados olores a perfume, a sudor, a mujer; por las caricias ajenas pero honestas que engañaron mis sentidos por momentos, alientos tibios, el contacto de la punta de los dedos recorriendo curvas empapadas, por besos y más besos… Soy afortunada porque me fue consentida la llave de la intimidad de mujeres inimaginables, de película, de esas que regularmente habitan en nuestros sueños al imaginar que lo idealizado se vuelve real. Supongo que tengo la fortuna que más de la mitad de chicas de ambiente nunca tendrá. Es más que sabido que hay ciertas cosas que atraen a este tipo de chicas de ensueño: el dinero, un físico divino, niveles altos de poder, qué sé yo… yo no tengo nada de eso, lo único que hago prácticamente es corresponder al deseo y ser amable, no suena bastante difícil ¿cierto? (risa pícara). Y bueno, tampoco voy a dejar caer mi ego tan bajo, el hecho de tener características caucásicas me favorece, imagino que la vida debe ser más fácil para una chica de mi tipo, lo cual es injusto, pero a fin de cuentas y por ahora, es lo que es.
El otro día me encontraba conversando sobre este tipo de cosas con una colega, ella decía que el sexo era un premio de consolación para quien no podía lograr un compromiso más serio, definitivamente no estoy de acuerdo, parte de la mentalidad adulta es poder separar los placeres de la carne de los lazos afectivos; ahora resulta que quien no tiene pareja no puede disfrutar su sexualidad? por supuesto que no, de hecho si los lazos fueran tan necesarios, imagino que nuestros círculos serían muy pero muy reducidos; aún cuando se niegue el deseo, el erotismo es para todos, vive y vivirá dentro de nosotros, simplemente inevitable… (continuará…) 

Y aquí estamos…

Ocho- Creo que he perdido el hilo de una historia sin hilo. Imagino que muchas y muchos deben preguntarse cómo es que operan mis servicios (sin paga por cierto) por ello hoy solamente voy a relatar algunos detalles al respecto. Tengo que declarar que este tipo de prácticas también tiene contras, no todos son recuerdos candentes de esos que provocan crisis de ausencia y terminan en suspiro; cuando apenas iniciaba en estas cuestiones, me costaba trabajo manejar tantas emociones, era un poco vulnerable y con el tiempo y con “ayuda” de las malas experiencias, tuve que aprender a decir “no”, a abandonar compañías maravillosas, a borrarme las marcas profundas que en algún momento hubiera querido conservar en mi cama y quizá en mi vida. Quiero decir que el mantener equilibrados los pros y contras implica deberes y responsabilidades de mi parte, mis dos principales reglas de oro: no enamorarme y no repetir, es obvio que los lazos no me favorecen a mi o a la chica en cuestión, honestamente no suena a buen final, no me parece prudente preguntar estado civil, pero por salud mental es mejor no arriesgar de más. Esta chica que me hizo imponerme estas dos reglas para evitar desastres, actualmente tendrá alrededor de 40 años, divorciada, solitaria, exitosa abogada y bueno, me apena decirlo, pero poco agraciada físicamente, digamos que era muy grande. No estoy segura de que ella estuviera necesitada de experiencias sexuales, creo que realmente necesitaba otro tipo de atenciones, recuerdo que hablaba demasiado, era tierna, complaciente, simpática y efectivamente, a mi me agradaba escucharla… pues ¿qué pudo decir? cometí todos los errores posibles con ella, repetí y por tanto, dejé que se ilusionara, ella comenzó a invitarme a lugares caros, a darme regalos, a buscarme demasiado y finalmente, llegó la proposición de unión libre, lo cual fue la señal precisa de que la situación se había salido de mis manos, tuve que alejarme por las malas, a tal grado de cambiar mi numero celular, bloquear de redes sociales y ciertos hábitos que ella ya conocía como lugares a los que asistía frecuentemente; sobra decir que el final fue tormentoso, a fin de cuentas creo que la perjudiqué más de lo que le ayude, desde ese entonces he evitado mezclar la cama con otro tipo de emociones más intimas que el sexo… (continuará…)