Uno- Son de todos, efectivamente, las historias son para ser contadas y escuchadas, así sin dueños, sobre todo cuando distan un poco de lo ordinario. Negaría la pluralidad si dijera que sólo pocos tenemos buenas historias, por muy monótona que sea la vida de los sujetos, todo mundo tiene mucho que contar y suele ser interesante las más de las veces, pero mi historia está un tanto más allá de lo común. Y bien, mi historia me llegó por azar, sin necesidad de planear, sin intenciones ocultas, sin pretensiones lujuriosas, sólo llegó y tome una decisión y heme aquí. Antes de continuar, he de mencionar que relato por placer, mi estilo de escritura es pobre, mi ortografía otro tanto, mi vida bastante tranquila y rutinaria (eso creo), pero mis experiencias deben ser un triunfo para muchos y una pesadilla para los prejuiciosos. Yo, mujer de edad cercana a las tres décadas, estatura promedio, complexión delgada y vida sedentaria; nada espectacular, pero no puedo quejarme, definitivamente; Nací y vivo en una ciudad mexicana de doble moral cuando nos conviene; Morelia ha dejado atrás el tabú, sexo-servidoras a plena luz del día, gente gay hasta por debajo de las piedras, hippies, darketos, reggaetoneros y chic@s banda se mezclan entres las señoras de la vela perpetua (continuará)…

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