Tres- Tenía que suceder, la expectativa me devoró… ella dulce al inicio y salvaje al final; suelo pensar que dadas las circunstancias de esa chica, difícilmente iba a darse la oportunidad de tener una aventura lésbica, no sé el contexto de su vida, pero creo que el mundo profesional nos cambia a todos, llegamos como una masa amorfa que va tomando forma de acuerdo a los roces con el entorno, terminamos siendo unos mojigatos, prejuiciosos y frustrados, la corriente nos arrastra; si tan solo pudiéramos atrevernos a pedir lo que deseamos, seguro tendríamos mejores vínculos con los demás, y sobre todo con nosotros mismos. Nuestro encuentro inició con cierta timidez de ambas partes, ella primeriza y yo con mediana experiencia, había tenido únicamente tres parejas, todas menores que yo, e igual de inexpertas que yo, de esas que piensan que un dedo consuma el acto sexual; sonaba a desastre seguro, no me quedó mas que confiar en el poder del erotismo… funcionó… palabras, miradas, acercamientos intencionales, de tal manera que no basta con tener el vigor de un maratonista, la flexibilidad de una jirafa de hule, con aguantar el tiempo equivalente a una jornada laboral o ser tan agraciada físicamente que tan solo con parpadear levantas suspiros y deseos, el hecho de estimular la imaginación, el deseo y la expectativa no tiene precio, me alejé de su cuerpo, pero apuesto que aún vivo en su mentecita; no soy tan arrogante como para alegrarme por ello, simplemente espero que nuestro encuentro le haya movido a abrir sus alitas y buscar exactamente lo que espera de la vida, abrirle la puerta a ese nuevo universo de posibilidades amorosas y sexuales, hasta ahora no explorado. En tanto que ella es mayor que yo, me imagino que su condición bisexual le causó demasiados problemas dentro de una sociedad -en ese entonces- tapada y moralista, más vale tarde que nunca, mi deber había terminado (continuará…)

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