Seis- En mi ciudad, Morelia, no hay muchos lugares para ocultarse, no hay forma de ser invisible, nadie lo es, aun así hay cierto sector de la sociedad que lo es todavía menos; veamos a que me refiero: mi primer encuentro fue con una chica de esas cuyo rostro se asoma en las secciones de sociales de los medios locales de vez en cuando -como hemos de saber, en las poblaciones pequeñas se conoce, o se conocía a la gente por su apellido, de tal forma que hasta el día de hoy es fácil seguirle la pista a toda su descendencia, lo cual implica que estos apellidos “reconocidos” eran sinónimo de familias bien acomodadas económicamente- esa es precisamente la gente menos invisible, la gente “pública” cuya vida anda de lengua en lengua, de ojo en ojo, de chisme en chisme y vaya que suelen estar preocupados por ello. El hecho es que esta chica, la primera, la que ocasionó la cadena de “invitaciones”, por obvias razones debe tener un círculo de amiguitas de confianza en las mismas condiciones sociales, y lo mismo sucedió con la siguiente y con las demás para acabar pronto; lo que da a entender que este tipo de chicas son con las que tengo mis encuentros, no porque desprecie a la gente más sencilla, sino porque el azar me condujo hacia ellas. Debo admitir que las mujeres bien acomodadas económicamente tienen más desventajas de las que todos creemos, antes de entrar en sus casas y en sus vidas pensaba que dentro de sus mundos todo era más fácil, pero estaba en un error, son solitarias, les importa demasiado el qué dirán y se obligan a hacer ciertos esfuerzos por cuidar su reputación; Muchas otras están cegadas por la idea del éxito, son adictas, les persigue como fantasma, su estatus les preocupa más que su felicidad, por ello limitan sus acciones y decisiones; otras están esclavizadas al modo de vida de la ama de casa cumplidora, nunca se los diría en su cara, pero su afán por mantenerse seguras económicamente, puede hasta destruirlas. Después de darme cuenta de lo gris que puede llegar a ser su existencia en este mundo, ahora entiendo que tienen razones de sobra para buscar un poquito de emoción fuera de sus vidas, que muchos creíamos perfecta, es entonces que me buscan… (continuará…)   

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