Ocho- Creo que he perdido el hilo de una historia sin hilo. Imagino que muchas y muchos deben preguntarse cómo es que operan mis servicios (sin paga por cierto) por ello hoy solamente voy a relatar algunos detalles al respecto. Tengo que declarar que este tipo de prácticas también tiene contras, no todos son recuerdos candentes de esos que provocan crisis de ausencia y terminan en suspiro; cuando apenas iniciaba en estas cuestiones, me costaba trabajo manejar tantas emociones, era un poco vulnerable y con el tiempo y con “ayuda” de las malas experiencias, tuve que aprender a decir “no”, a abandonar compañías maravillosas, a borrarme las marcas profundas que en algún momento hubiera querido conservar en mi cama y quizá en mi vida. Quiero decir que el mantener equilibrados los pros y contras implica deberes y responsabilidades de mi parte, mis dos principales reglas de oro: no enamorarme y no repetir, es obvio que los lazos no me favorecen a mi o a la chica en cuestión, honestamente no suena a buen final, no me parece prudente preguntar estado civil, pero por salud mental es mejor no arriesgar de más. Esta chica que me hizo imponerme estas dos reglas para evitar desastres, actualmente tendrá alrededor de 40 años, divorciada, solitaria, exitosa abogada y bueno, me apena decirlo, pero poco agraciada físicamente, digamos que era muy grande. No estoy segura de que ella estuviera necesitada de experiencias sexuales, creo que realmente necesitaba otro tipo de atenciones, recuerdo que hablaba demasiado, era tierna, complaciente, simpática y efectivamente, a mi me agradaba escucharla… pues ¿qué pudo decir? cometí todos los errores posibles con ella, repetí y por tanto, dejé que se ilusionara, ella comenzó a invitarme a lugares caros, a darme regalos, a buscarme demasiado y finalmente, llegó la proposición de unión libre, lo cual fue la señal precisa de que la situación se había salido de mis manos, tuve que alejarme por las malas, a tal grado de cambiar mi numero celular, bloquear de redes sociales y ciertos hábitos que ella ya conocía como lugares a los que asistía frecuentemente; sobra decir que el final fue tormentoso, a fin de cuentas creo que la perjudiqué más de lo que le ayude, desde ese entonces he evitado mezclar la cama con otro tipo de emociones más intimas que el sexo… (continuará…) 

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