Morelia es interesante, pareciera ser una ciudad de habitantes prejuiciosos y moralidad  monstruosa, pero no olvidemos que todo mundo tiene sombra y la mayoría tenemos precio ¡ja!. La juventud es imprudente e imparable, imagino que tanta apertura hacia los homosexuales, sexoservidoras, swingers, transexuales, feministas y demás, se debe a que reprimirse ya no es una opción para los jóvenes, ese sector de la sociedad podría ser una conciencia renovada para una interacción más pacífica entre la diversidad de los mortales ¡que así sea!

Esa es precisamente la razón por la cual sólo “trabajo” con mujeres maduras, quiero decir, para una chica de veinte años, es un deber salir a vivir y tener cuanta experiencia gusten y manden, pero una persona de edad avanzada -hablo de 35 a 50 años- tiene demasiados factores limitantes, muchas de ellas se cortan su libertad por sí solas: una imagen que mantener, una reputación que cuidar, si es el caso, un ejemplo positivo para sus hijos, la necesidad de una estabilidad económica podría ser. De hecho podría afirmar que la gente valora más la seguridad que la propia vida y los riesgos que conlleva; la inmovilidad es una zona de confort.

He de afirmar que las mujeres con las que intimo son más intensas que las jovenzuelas, por lo menos con las que he estado; saben exactamente hacía donde dirigirse, a veces detecto cierto pudor al inicio pero no tontean ni un instante, no tengo que convencer o explicar, sólo nos dejamos llevar y no tardan mucho en sentirse como en casa jaja… Y sobre todo, son muy muy agradecidas, me han ofrecido dinero, trabajo, invitaciones lujosas, botellas de vino, sonrisas pícaras, halagos tiernos y algunos otros artículos sencillos. A pesar de que es sencillo deslumbrarse y casi todo lo gratis es tentador, honestamente prefiero no comprometerme y tomar distancia, de cruzar la barrera de la confianza, sobra decir que todo podría estar perdido … (continuará…) 

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